Relatos de cuarentena 2

 

Dia 5: llegar a casa

Volver a casa después de un dia duro de trabajo, podríamos decir que el turno no se ha alterado y que total el trabajo no ha cambiado, pero la tensión se respira en el aire, es muy difícil luchar contra algo que no se ve y el agotamiento es mayor si tienes que andar todo el turno con el EPI puesto, bata desechable, mascarilla FPII, guantes, y gorro, todo para no salir de allí contaminado hasta las cejas. Y aún así no le quita de pensar que un montón de micro partículas invisibles están con ella para siempre y que las va esparcir por el mundo, que es una agente contaminante con patas.

Por las noches sueña que está atrapada en una bolsa naranja de reactivos peligrosos y no puede salir de allí. Las noches son difíciles.

 De camino a casa ve a mucha gente en la calle y en el metro, y se enfada por dentro, porque aún no han cerrado las empresas y cada vez llega más gente infectada al hospital, y los que salen del hospital también cogen el metro portando micropartículas en alguna parte que queda expuesta por fuera del EPI, aunque le hayan prometido que eso es imposible y que se están tomando todas las medidas y bla bla bla…

Al llegar a casa ve a su familia, todos confinados, y tiene que pedir a sus hijos que no se acerquen hasta que se haya lavado las manos, en el baño se contiene las ganas de llorar, porque se siente saturada, nerviosa, porque quiere ser más útil, dar más de sí. Porque siente que pese a hacer el máximo, nada es suficiente y la gente sigue enfermando y algunos muriendo.

 Se lava las manos, la cara, y se mete en la ducha. Aún no ha comido, pero tampoco tiene hambre. La situación parece no tener fin y solo hace 5 días que se empezó el confinamiento, le parece poco significativo y no entiende que aun haya gente que lo banaliza, que reconoce pasar de todo, y los ve con la mascarilla en una cama de la UCI. No quedan camas, no quedan salas por abrir, que harán a partir de ahora, no lo sabe. Supera su conocimiento, y los whatsapps de todos los familiares, preguntando ansiosos como está la situación no ayudan mucho. 

Tiene miedo de contaminar a los suyos y mira con distancia a su pareja, que le prepara la comida y pasa los días con las niñas, con toda la paciencia del mundo. Llegar a casa antes de todo esto, era un remanso de paz, ahora se siente incapaz de hacer nada distinto y pasa la tarde atendiendo a medias a las niñas y mirando frenética las actualizaciones de las redes.  Sabe que no debe hacerlo, que no va bien para desconectar, pero se siente atraída como un imán a la constante actualización de la maldita curva, que nunca deja de subir. 

Al salir del baño con la ropa de confinada, permite abrazos y besos. Sus hijas la arrullan y la acarician, la han echado de menos, y se sientan a acompañarla mientras come. Le explican lo que han hecho durante el día. La mayor le dice que tiene que comer para estar fuerte en el trabajo. A regañadientes le hace caso, se acaba el plato.

 Ven una peli y ese parece el único rato en el que desconecta del mundo. A veces incluso se relaja hasta dormirse, y la dejan descansar un rato. Las peques hacen payasadas y la hacen reír, ese rato es magia, y consigue relajarse. De repente se escucha un ruido en el vecindario, y las niñas dicen, mamá mira, te aplauden a ti. Decide salir al balcón, y se llena de los aplausos y los vítores de los vecinos, que agradecen su trabajo sin apenas conocerla. Y de repente le aflora una lágrima, de felicidad, de alegría, de saber que está haciendo tanto como puede, que es una pieza clave en la recuperación, que tiene que estar fuerte y positiva. Y se queda en el balcón, con toda la familia aplaudiendo, y los vecinos también. Y se siente querida y respetada. Y de repente se siente fuerte y con ganas de seguir cada día haciendo ese trabajo que siempre le ha gustado y que nunca había sentido tan importante. Desde su interior quiere que no cesen los aplausos. “No paréis de aplaudir, gracias!”

 

Agradezco a Raül Carballo la cesión de su fotografia que ilustra perfectamente este relato. No dejéis de visitarlo https://instagram.com/raul__carballo?igshid=1vixtporbl9q9 

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