{"id":716,"date":"2020-03-28T19:35:49","date_gmt":"2020-03-28T18:35:49","guid":{"rendered":"http:\/\/psicologiapares.com\/?p=716"},"modified":"2020-03-28T19:35:49","modified_gmt":"2020-03-28T18:35:49","slug":"relatos-de-cuarentena-3","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/psicologiapares.com\/index.php\/2020\/03\/28\/relatos-de-cuarentena-3\/","title":{"rendered":"Relatos de cuarentena 3"},"content":{"rendered":"<p>Dia 9<\/p>\n<p>Se levanta pronto, hace a\u00f1os que no puede dormir mucho, ser\u00e1 la edad. Hace lo mismo que todos los d\u00edas, para ella no ha cambiado nada, o casi nada. Solo hay una cosa que ha cambiado sin remedio, el miedo, el miedo a morir empez\u00f3 al perder a su marido, compa\u00f1ero de fatigas siempre y acompa\u00f1ante constante sobre todo en los \u00faltimos d\u00edas de su vida. Su muerte la puso en alerta, ya pasan los a\u00f1os y cada vez est\u00e1 m\u00e1s cerca. Pero por ahora se siente tan viva como siempre. Algunos achaques de la edad tiene, la artrosis no perdona y los huesos duelen a veces, sobre todo con la humedad. Pero a cierta edad dicen que si no te duele algo, es que est\u00e1s muerta.<br \/>\nLimpia la casa, limpia sobre limpio porque apenas ensucia, claro viviendo sola, pero es la costumbre de los a\u00f1os, pasar la escoba, quitar el polvo, fregar el suelo&#8230; La rutina le da cierta tranquilidad, y tampoco se le ocurre qu\u00e9 m\u00e1s hacer durante el d\u00eda.<br \/>\nSu hija la llama cada d\u00eda, vive demasiado lejos para visitarla en estos momentos, ella tampoco la echa de menos, se hace uno r\u00e1pido a la idea de lo prescindible qu\u00e9 es el ruido de los ni\u00f1os correteando por la casa, aprecia la tranquilidad. Cada vez que la llama le recuerda que no salga de casa, que si se pone mala tiene que llamar a este o aquel tel\u00e9fono, ella los tiene todos apuntados.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que ha cambiado estos d\u00edas es el silencio. Su balc\u00f3n delantero da a la calle y su balc\u00f3n trasero al patio de luces, en otros d\u00edas m\u00e1s normales, salir al balc\u00f3n delantero le transmite el traj\u00edn de una ciudad en movimiento, ruidosa, apestosa y muy movida, con la gente corriendo por encima de sus posibilidades. Con sus ojos de anciana que ya no tiene mucho que hacer mira al resto como si se hubieran vuelto locos. Pero de repente, des de hace 9 d\u00edas, la cordura se ha apoderado de las calles. No hay nadie, los coches pasan en cuentagotas, y la gente que pasea al perro o va a comprar, lo hace despacio, pasean. No ve\u00eda a nadie pasear des de que su marido volv\u00eda de su paseo diario con las manos entrelazadas a la espalda y la saludaba desde la calle, y no puede dejar de reconocer que esa calma tensa, le gusta.<br \/>\nSe hace unas alubias guisadas, le quedaran para ma\u00f1ana, cocinar para uno es muy complicado. Las come en silencio, hasta hace un par de d\u00edas pon\u00eda las noticias, como ha hecho toda la vida, pero luego le quedaba un regusto amargo. Las noticias tambi\u00e9n van muy deprisa para ella. Prefiere escuchar la radio por la tarde, mientras se sienta en el sof\u00e1 y hace una cabezadita, apenas 20 minutos, lo suficiente para recuperar fuerzas. Las tardes son largas, y sale al balc\u00f3n, esta vez al de detr\u00e1s, ahora m\u00e1s ruidoso que antes porque mucha gente aprovecha la tarde para estar en sus balcones, as\u00ed ella se entretiene observando.<br \/>\nUna parte de ella piensa que tampoco es tan importante enfermar, incluso morir. A su edad ya se siente en tiempo de descuento, ha vivido todo lo que ten\u00eda que vivir, y si llega el momento tampoco se perder\u00e1 tanto, solo una vieja menos y un n\u00famero m\u00e1s en la estad\u00edstica. Pero hay algo que empuja a vivir mientras tengas vida. Y el miedo a la muerte es algo inevitable. Decide seguir viviendo, seguir los consejos sanitarios y quedarse en casa. Lavarse las manos, le parece un consejo absurdo, algo que ella ha hecho toda la vida, antes de cocinar, antes de comer, antes de ir a dormir. Cada vez que sus hijos y nietos llegaban a casa les dec\u00eda \u201cl\u00e1vate las manos\u201d pero por las advertencias de la televisi\u00f3n parece que ya nadie se lava las manos al entrar en casa y ahora hay que lavarlas mil veces.<br \/>\nEn el balc\u00f3n llega la hora, y esa si que no se la va a perder, hay que aplaudir, a todos los m\u00e9dicos, enfermeras, celadores, &#8230; Que luchan en sus lugares de trabajo para que la gente muera lo menos posible, y se cure lo m\u00e1ximo posible. Ah\u00ed ve un buen motivo para seguir viva, aplaudir fuerte y emocionarse con sus vecinos, que sin salir de casa esperan ese momento de comuni\u00f3n en la que todos est\u00e1n de acuerdo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dia 9 Se levanta pronto, hace a\u00f1os que no puede dormir mucho, ser\u00e1 la edad. Hace lo mismo que todos los d\u00edas, para ella no ha cambiado nada, o casi nada. 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