Relatos de cuarentena 4:

Dia 12: Música para la esperanza

Buenos días le grita el corazón, y se levanta, antes de que asome el primer rayo de sol. Un café a solas, en su casa ruidosa, en silencio, todo el mundo duerme, y es que estos días nadie madruga, para que lo van a hacer, solo los adoradores de la madrugada están despiertos, aquellos que no han encontrado a Morfeo aún, y aquellos que inquietos se levantan muy pronto. Sale a su terraza, café en mano y observa al vecindario, nunca los había sentido tan cercanos, nunca se habían saludado des del patio interior, nunca su terraza había tenido tanta expectación.

Por los primeros días del confinamiento pensó que necesitaba hacer algo para los demás. Cuando empezaron los aplausos, fue la primera en salir y la última en irse, y se le fue fraguando una idea en la cabeza, hay que animar esto, hay que encontrar un momento para desconectar. Las noticias no son muy esperanzadoras, una curva que nunca baja y el mandamiento único de quedate en casa, como respuesta de todas las angustias, cada día la llama alguien, este está enfermo, aquel se va al hospital. Ella les dice que llamen a los teléfonos, que no salgan de casa. Por suerte a día 12 ya parece que todos lo han entendido, en casa se está mejor, y si sales lavate las manos al llegar y no te toques la cara.

Por el camino tutoriales de mascarillas en YouTube y maquinas de coser a toda marcha haciendo material casero de protección. Al salir al mercado se fija, hay todo tipo de mascarillas en la calle, algunos con guantes de látex, otros con guantes de moto y le asalta la duda de si irá poco protegida. Mantiene la “distancia social” un metro y medio y saluda con la cabeza a las conocidas.

Su idea no es difícil, algo que haga feliz a la gente con los medios de que dispone en casa. Al llegar del mercado la propone al resto de la familia, estamos a día 5 de confinamiento y en su casa hijos y marido viven en una nube gris que le parte el alma. Al principio reciben la noticia con escepticismo, todo es muy complicado, para que se van a meter en esa empresa, y demás escusas. Pero ella no atiende a razones, se va a hacer y punto. Con su hijo mayor desempolvan los altavoces del altillo, eran para un proyecto de Dj que este chaval quería hacer y no siguió. La mesa de mezclas la conecta el pequeño al ordenador, y a las 5 de la tarde está todo listo.

A partir de ese día 5 de confinamiento a las 8 de la tarde, suena música y baile para todos los vecinos, se intercala el Flying Free, Chimo Bayo y Boney M, con otros éxitos del momento.

Cada mañana ella prepara una lista de las canciones que quiere poner, habla con sus hijos para que las busquen. A las 8h se aplaude ella la primera, la que más fuerte aplaude, la más vigorosa. Luego empiezan los temas clásicos, cada día suena el Resistiré del Duo Dinámico, y luego las canciones elegidas.

Ella sonríe des de su terraza y entona coreografías y bailes que sus vecinos siguen y vitorean des de sus balcones y terrazas. Y ella se siente como una diva en el podio de una discoteca, rejuvenecida, feliz y dinámica. El humor en su casa también ha cambiado, los hijos se pelean por elegir canciones, el padre coge el micrófono para dinamizar la fiesta. Y en esa media hora, el vecindario se sume en cánticos y bailes, que hacen que olviden el miedo.

Relatos de cuarentena 3

Dia 9

Se levanta pronto, hace años que no puede dormir mucho, será la edad. Hace lo mismo que todos los días, para ella no ha cambiado nada, o casi nada. Solo hay una cosa que ha cambiado sin remedio, el miedo, el miedo a morir empezó al perder a su marido, compañero de fatigas siempre y acompañante constante sobre todo en los últimos días de su vida. Su muerte la puso en alerta, ya pasan los años y cada vez está más cerca. Pero por ahora se siente tan viva como siempre. Algunos achaques de la edad tiene, la artrosis no perdona y los huesos duelen a veces, sobre todo con la humedad. Pero a cierta edad dicen que si no te duele algo, es que estás muerta.
Limpia la casa, limpia sobre limpio porque apenas ensucia, claro viviendo sola, pero es la costumbre de los años, pasar la escoba, quitar el polvo, fregar el suelo… La rutina le da cierta tranquilidad, y tampoco se le ocurre qué más hacer durante el día.
Su hija la llama cada día, vive demasiado lejos para visitarla en estos momentos, ella tampoco la echa de menos, se hace uno rápido a la idea de lo prescindible qué es el ruido de los niños correteando por la casa, aprecia la tranquilidad. Cada vez que la llama le recuerda que no salga de casa, que si se pone mala tiene que llamar a este o aquel teléfono, ella los tiene todos apuntados.

Lo único que ha cambiado estos días es el silencio. Su balcón delantero da a la calle y su balcón trasero al patio de luces, en otros días más normales, salir al balcón delantero le transmite el trajín de una ciudad en movimiento, ruidosa, apestosa y muy movida, con la gente corriendo por encima de sus posibilidades. Con sus ojos de anciana que ya no tiene mucho que hacer mira al resto como si se hubieran vuelto locos. Pero de repente, des de hace 9 días, la cordura se ha apoderado de las calles. No hay nadie, los coches pasan en cuentagotas, y la gente que pasea al perro o va a comprar, lo hace despacio, pasean. No veía a nadie pasear des de que su marido volvía de su paseo diario con las manos entrelazadas a la espalda y la saludaba desde la calle, y no puede dejar de reconocer que esa calma tensa, le gusta.
Se hace unas alubias guisadas, le quedaran para mañana, cocinar para uno es muy complicado. Las come en silencio, hasta hace un par de días ponía las noticias, como ha hecho toda la vida, pero luego le quedaba un regusto amargo. Las noticias también van muy deprisa para ella. Prefiere escuchar la radio por la tarde, mientras se sienta en el sofá y hace una cabezadita, apenas 20 minutos, lo suficiente para recuperar fuerzas. Las tardes son largas, y sale al balcón, esta vez al de detrás, ahora más ruidoso que antes porque mucha gente aprovecha la tarde para estar en sus balcones, así ella se entretiene observando.
Una parte de ella piensa que tampoco es tan importante enfermar, incluso morir. A su edad ya se siente en tiempo de descuento, ha vivido todo lo que tenía que vivir, y si llega el momento tampoco se perderá tanto, solo una vieja menos y un número más en la estadística. Pero hay algo que empuja a vivir mientras tengas vida. Y el miedo a la muerte es algo inevitable. Decide seguir viviendo, seguir los consejos sanitarios y quedarse en casa. Lavarse las manos, le parece un consejo absurdo, algo que ella ha hecho toda la vida, antes de cocinar, antes de comer, antes de ir a dormir. Cada vez que sus hijos y nietos llegaban a casa les decía “lávate las manos” pero por las advertencias de la televisión parece que ya nadie se lava las manos al entrar en casa y ahora hay que lavarlas mil veces.
En el balcón llega la hora, y esa si que no se la va a perder, hay que aplaudir, a todos los médicos, enfermeras, celadores, … Que luchan en sus lugares de trabajo para que la gente muera lo menos posible, y se cure lo máximo posible. Ahí ve un buen motivo para seguir viva, aplaudir fuerte y emocionarse con sus vecinos, que sin salir de casa esperan ese momento de comunión en la que todos están de acuerdo.

Relatos de cuarentena 2

 

Dia 5: llegar a casa

Volver a casa después de un dia duro de trabajo, podríamos decir que el turno no se ha alterado y que total el trabajo no ha cambiado, pero la tensión se respira en el aire, es muy difícil luchar contra algo que no se ve y el agotamiento es mayor si tienes que andar todo el turno con el EPI puesto, bata desechable, mascarilla FPII, guantes, y gorro, todo para no salir de allí contaminado hasta las cejas. Y aún así no le quita de pensar que un montón de micro partículas invisibles están con ella para siempre y que las va esparcir por el mundo, que es una agente contaminante con patas.

Por las noches sueña que está atrapada en una bolsa naranja de reactivos peligrosos y no puede salir de allí. Las noches son difíciles.

 De camino a casa ve a mucha gente en la calle y en el metro, y se enfada por dentro, porque aún no han cerrado las empresas y cada vez llega más gente infectada al hospital, y los que salen del hospital también cogen el metro portando micropartículas en alguna parte que queda expuesta por fuera del EPI, aunque le hayan prometido que eso es imposible y que se están tomando todas las medidas y bla bla bla…

Al llegar a casa ve a su familia, todos confinados, y tiene que pedir a sus hijos que no se acerquen hasta que se haya lavado las manos, en el baño se contiene las ganas de llorar, porque se siente saturada, nerviosa, porque quiere ser más útil, dar más de sí. Porque siente que pese a hacer el máximo, nada es suficiente y la gente sigue enfermando y algunos muriendo.

 Se lava las manos, la cara, y se mete en la ducha. Aún no ha comido, pero tampoco tiene hambre. La situación parece no tener fin y solo hace 5 días que se empezó el confinamiento, le parece poco significativo y no entiende que aun haya gente que lo banaliza, que reconoce pasar de todo, y los ve con la mascarilla en una cama de la UCI. No quedan camas, no quedan salas por abrir, que harán a partir de ahora, no lo sabe. Supera su conocimiento, y los whatsapps de todos los familiares, preguntando ansiosos como está la situación no ayudan mucho. 

Tiene miedo de contaminar a los suyos y mira con distancia a su pareja, que le prepara la comida y pasa los días con las niñas, con toda la paciencia del mundo. Llegar a casa antes de todo esto, era un remanso de paz, ahora se siente incapaz de hacer nada distinto y pasa la tarde atendiendo a medias a las niñas y mirando frenética las actualizaciones de las redes.  Sabe que no debe hacerlo, que no va bien para desconectar, pero se siente atraída como un imán a la constante actualización de la maldita curva, que nunca deja de subir. 

Al salir del baño con la ropa de confinada, permite abrazos y besos. Sus hijas la arrullan y la acarician, la han echado de menos, y se sientan a acompañarla mientras come. Le explican lo que han hecho durante el día. La mayor le dice que tiene que comer para estar fuerte en el trabajo. A regañadientes le hace caso, se acaba el plato.

 Ven una peli y ese parece el único rato en el que desconecta del mundo. A veces incluso se relaja hasta dormirse, y la dejan descansar un rato. Las peques hacen payasadas y la hacen reír, ese rato es magia, y consigue relajarse. De repente se escucha un ruido en el vecindario, y las niñas dicen, mamá mira, te aplauden a ti. Decide salir al balcón, y se llena de los aplausos y los vítores de los vecinos, que agradecen su trabajo sin apenas conocerla. Y de repente le aflora una lágrima, de felicidad, de alegría, de saber que está haciendo tanto como puede, que es una pieza clave en la recuperación, que tiene que estar fuerte y positiva. Y se queda en el balcón, con toda la familia aplaudiendo, y los vecinos también. Y se siente querida y respetada. Y de repente se siente fuerte y con ganas de seguir cada día haciendo ese trabajo que siempre le ha gustado y que nunca había sentido tan importante. Desde su interior quiere que no cesen los aplausos. “No paréis de aplaudir, gracias!”

 

Agradezco a Raül Carballo la cesión de su fotografia que ilustra perfectamente este relato. No dejéis de visitarlo https://instagram.com/raul__carballo?igshid=1vixtporbl9q9 

Relatos de la cuarentena 1

Dia 3: Dias de balcón

Levantarse es lo más difícil, ¿para qué va alguien a levantarse si no tiene nada que hacer y encima no puede salir de casa?

Es increible, si nadie hubiera dicho que no podía salir de casa, se hubiera quedado todo el fin de semana tranquilamente descansando, però resulta que ahora está prohibido salir y solo se le ocurre hacer cosas fuera. De repente necesita salir a correr, aunque haga años que no lo hace, y se dice a sí misma que como no puede salir a correr, no merece la pena salir de la cama. Però tarde o temprano ganará el hambre, el hambre de desayunar, esa tostada con aguacate y queso….a riesgo de parecer pedantemente hipster desayuna pan de centeno con aguacate, queso seco y un te des de hace tiempo, no lo ha compartido con sus amistades, però ese desayuno la hace sentirse mejor, menos gases y le cubre el hambre con más eficacia que un croissant de chocolate. Oculta su hipsterismo del resto del mundo. 

Mientras prepara el té actualiza el chat del móvil, 50 mensajes coronan su grupo de memes, con diversión los abre esperando las joyas de la corona de los tiempos que corren, un residuo de risas aseguradas unas cuantas veces al dia. Qué sano es reír en estas circumstàncias, incluso necesario. Los mismos que dicen que el aguacate fortalece el sistema inmune insisten en que diez minutos de meditación y una buena risa también. Puede que la gente ya se haya dado cuenta que una buena risa es más sabrosa que un aguacate.  

Son las 12 de la mañana, 10 horas de sueño interrumpido por ratos de lucidez nocturna. Se dice mentalmente que si no consigue cansarse, no conseguirá dormir bien, y le asalta la necesidad de correr, seguida de la apatía de no poder salir a córrer. 

Desayuno en mano sale al balcón, estamos en Marzo y no hace precisamente calor, però ese contacto con el exterior le da tranquilidad, es el nuevo y moderno salir de casa, salir al balcón. Por todas partes aparecen videos de gente con grandes terrazas o incluso que viven en el campo. Ella los odia, y piensa, allí podría salir a correr sin salir de casa. Pero ella está encerrada en 40 m2 con 2m2 de balcón, por suerte es un balcón interior, y a su alrededor puede observar vecinos que también disfrutan del suyo. 

En cuanto se sienta a disfrutar del desayuno aparece como de la nada Jasp, y se le acurruca en la falda pidiendo cariño. Ella la acaricia mecánicamente, mientras divaga sin pensar muy bien en nada y bebe sorbitos de té hirviendo. Tiene que volver a la tierra para encontrar su tostada. Es entonces cuando se da cuenta.

¿Hay vecinos en ese piso? parece mentira pero nunca se había cruzado con nadie, oía ruidos de vez en cuando y pensó que era un piso turístico. A través del cañizo que le da intimidad observa una figura, que va y viene. Se mueve deprisa, de repente a ella le dan ganas de ocultarse de que no la vea de no hablar con nadie. Será que lleva tres días hablando únicamente online? sera que ya no se acuerda de hablar con las personas cara a cara. De momento decide observar. El vecino se sienta y se pone de espaldas a ella, ni siquiera se ha fijado en nadie al otro lado del cañizo. 

Ella acaba su momento hipster, se entretiene observando una pareja que toma un tímido sol, como si fuera verano. El vecino de enfrente prepara unos platos de Dj,¿ va a montar una discoteca en el balcón? parece que todo el mundo se ha vuelto un poco loco, vamos a tener que estar muchos días metidos en casa, empezaron diciendo 14 días, ahora la mayoría sabemos que serà más de un mes, viendo a Italia y China no hay más que hacer. Ella observa todas las actividades que se han creado online, hay de todo. Visitas guiadas a museos, recitales de poesía, conciertos en directo de algunos artistas. Se apunta en el calendario las que le interesan, esta noche toca Rozalén en directo por Instagram, prepara el evento para que le salga una alarma, ayer ya le pasó, perdió la noción del tiempo y no sabia que hora era, se le pasó el Skipe con su madre. Cuando habla con ella y el resto de sus amigas, le da por imaginar que està de Erasmus,  porque nunca había utilizado tanto el Skipe sin salir de su ciudad. 

Decide ducharse y vestirse, ya va siendo hora, aunque solo sea para despejarse. Pronto será la hora de comer, porque hay que comer, casi porque lo marca el reloj, igual que si fuera un domingo de resaca no tiene mucha hambre, quizás porque acaba de desayunar. Y así va pasando el dia, un rato de Netflix, la socialización online, y poco más. A las 20h hay que salir a aplaudir a los sanitarios, los verdaderos héroes de todo este tinglado. Los unicos que deberian estar yendo a trabajar.

Sale a aplaudir, se ha puesto una copa de vino, y ahí está, por primera vez oye sus aplausos, con vítores potentes, anima desde su reclusión a las sanitarias y a los sanitarios, ella aplaude timida, se asoma al balcón y sus miradas se cruzan, una sonrisa de complicidad por haber sido vista por alguien en estos días de reclusión y intimidad. El vecino aumenta el tono de su escándalo, y el resto de los vecinos gritan y aplauden, ella se emociona un poco, y por un momento parece que toda la desesperación que se esfuerzan en transmitir los medios de comunicación queda aplastada, por ese aplauso solidario y desinteresado, sincero a más no poder. que a parte de apoyar a los que trabajan codo con codo con el virus, también infunde ánimo y esperanza a todos los confinados en sus casas.

El fulgor va bajando, la gente apaga luces y entra en sus casas, y ahí están ellos dos, nunca se han dirigido la palabra, no saben nada el uno del otro. El se lanza, más desinhibido, “¿que tal, como lo llevas?” “¿bueno, aburrida, y tu?” “bien, que te voy a contar…” un silencio incomodo se interpone en su conversación, ella piensa como entrar de nuevo en su casa, porque quiere irse? lleva tres días sin ver a nadie, ni cruzar una palabra que no se online, ¿se ha olvidado de cómo se forma una conversación? entonces se ve preguntando por la última serie que ha visto en Netflix, no sabe muy bien porque però le sale aquel, “has visto…” y empiezan a hablar y conversar, y así se hacen las tantas, compartiendo con un extraño a través del cañizo del balcón.

Ja tenim el llibre a la venda

El 29 de setembre vam fer la primera presentació del llibre, relats per entendre els trastorns mentals, va ser molt emotiva i emocionant.

Era el primer cop que presentava un llibre, i evidentment és el meu primer llibre publicat. Vaig explicar perquè el vaig escriure perquè és tan important que el llegiu i el compreu. L’objectiu no és un altre que ajudar a la gent a entendre els trastorns mentals, en concret set dels més comuns que la gent pateix.

És parta d’Autisme, Depressió, Esquizofrènia, Trastorn bipolar, anorèxia, ansietat, Trastorn Obsessiu Compulsiu. El llibre es divideix en dues parts, la primera és un relat de cada trastorn i la segona una explicació des de la psicologia que relaciona els trastorns i els personatges dels relats. Tot plegat vol ajudar a la comprensió i acabar amb l’estigma que tenen les persones que pateixen aquests trastorns.

 

Us comparteixo una part del pròleg que en Mathew Tree ha escrit pel llibre:

«De: Matthew Tree

No es pot dir prou vegades: qualsevol cosa que ajudi a acabar amb la ignorància força generalitzada que existeix sobre els trastorns i malalties mentals – tant la ignorància dels que els pateixen com la ignorància dels que es creuen en el seu seny – no és només desitjable sinó imprescindible.

Em poso a mi mateix per cas: durant sis anys llargs, – dels catorze fins al vint – vaig viure obsessionat per unes pors que sabia que eren absurdes i del tot inversemblants alhora que no em podia treure del cap la sensació que també eren ben reals. No dramatitzo pas si dic que no desitjaria ni que el meu pitjor enemic tingués un trastorn d’aquesta mena. Aquells anys – que van acabar amb una al·lucinació espaordidora i una crisi nerviosa en què temporalment vaig perdre la capacitat de parlar – eren, per parafrasejar el tìtol d’un poema famós, la meva temporada personal a l’infern; i no, no exagero: es tractava, de fet, d’una doble vida, en què volia fer veure que no em passava res a la vegada que la meva ment m’estava dient, cada segon de cada minut de cada hora de cada dia, que una catàstrofe humiliant i vergonyosa em podia passar ara i ara i ara i si no ara, doncs d’aquí a un moment de res. I per entendre com és, viure això durant l’adolescència – l’època de les nostres vides en què ens sentim més vulnerables, més insegurs, més aprensius – se l’ha de viure en la pròpia pell.»

 

Si voleu adquirir el llibre ho podeu fer per internet o a les llibreries encarregant-lo us el portaran en 3 o 5 dies.

Ningú viu de publicar llibres

Escric aquest post mentre el meu primer llibre s’està coet al forn. Durant aquest temps he après moltes coses pel que fa a escriure un llibre i volia compartir-les amb vosaltres.
Escric des que tinc ús de raó, a l’escola guanyava els jocs florals, i tot i que fa de mal dir, m’aprovaven llengua per les meves redaccions, més que no pas per la meva ortografia (sort dels correctors, digitals i professionals).
He escrit relats i històries, broten del meu cap i passen als meus dits, però mai m’havia proposat publicar res. En acabar psicologia vaig tenir-la necessitat de compartir els meus coneixements amb tothom que hi estiguis interessat, i va ser així com se’m va acudir escriure relats sobre els trastorns mentals.
El primer que em va passar pel cap, va ser «que puc dir jo que no s’hagi dit ja» i és que en un món tan digitalitzat, on tothom té un blog i tothom diu les coses com li semblen, sembla que un hagi de buscar dir quelcom més interessant que l’altre. Doncs no, amb el temps m’he adonat que tots podem estar dient el mateix de mil maneres diferents i com que el món està ple de persones que llegeixen i interpreten de mil maneres diferents sempre hi haurà algú interessat en allò que hagis de dir.
Després vaig pensar que ser escriptor seria meravellós, i no parlo d’escriure alguns llibres, jo volia viure de l’escriptura, després de veure com funciona el món editorial, vaig veure que era complicat i un reputat escriptor em va dir «avui dia ningú viu d’escriure llibres» i és veritat. Per tant vaig deixar de pensar que guanyaré amb ell llibre. El simple fet que estigui publicat ja en tinc prou.
O sigui que si estàs pensant a escriure i publicar un llibre, fes-ho. No deixis que ningú et digui que el que escrius no interessa, accepta les crítiques i millora el contingut, però no deixis d’escriure. Si t’agrada escriure, no ho deixis mai i si vols publicar, endavant. És una gran aventura, com totes les aventures té trams del camí boirosos i d’altres amb un sol brillant, però al final seràs escriptor, i no és això el que volies?
Abraçades i paraules boniques. Estendre ens fa lliures.

Pòleg dels relats per entendre…

PER ENTENDRE, JUSTAMENT – UN PRÒLEG

De: Matthew Tree

 

No es pot dir prou vegades: qualsevol cosa que ajudi a acabar amb la ignorància força generalitzada que existeix sobre els trastorns i malalties mentals – tant la ignorància dels que els pateixen com la ignorància dels que es creuen en el seu seny – no és només desitjable sinó imprescindible.

Em poso a mi mateix per cas: durant sis anys llargs, – dels catorze fins al vint – vaig viure obsessionat per unes pors que sabia que eren absurdes i del tot inversemblants alhora que no em podia treure del cap la sensació que també eren ben reals. No dramatitzo pas si dic que no desitjaria ni que el meu pitjor enemic tingués un trastorn d’aquesta mena. Aquells anys – que van acabar amb una al·lucinació espaordidora i una crisi nerviosa en què temporalment vaig perdre la capacitat de parlar – eren, per parafrasejar el tìtol d’un poema famós, la meva temporada personal a l’infern; i no, no exagero: es tractava, de fet, d’una doble vida, en què volia fer veure que no em passava res a la vegada que la meva ment m’estava dient, cada segon de cada minut de cada hora de cada dia, que una catàstrofe humiliant i vergonyosa em podia passar ara i ara i ara i si no ara, doncs d’aquí a un moment de res. I per entendre com és, viure això durant l’adolescència – l’època de les nostres vides en què ens sentim més vulnerables, més insegurs, més aprensius – se l’ha de viure en la pròpia pell.

Sovint, massa sovint, aquest tipus de situació afecta als adolescents, precisament, perquè solen ser menys informats sobre els trastorns mentals, incloent-hi els propis. Jo mateix no tenia la més remota idea que existien els trastorns obsessius, fins al punt que estava convençut que jo era l’única persona al planeta – literalment – que era assetjada per les pors particulars que tenia. Si hagués sabut que aquestes pors tenien un nom, no hauria perdut un segon a demanar, ja als catorze anys (o sigui al començament de tot plegat) ajut professional, en comptes d’esperar fins que el cervell no va poder aguantar més.

Per tant, un llibre com el de la Mireia Parés, en què set dels trastorns mentals més comuns són explicats a través de contes infantils o juvenils (amb unes explicacions clíniques al final del volum) és, com hem dit, del tot essencial. Tant per als que pateixen o que patiran un o altre dels trastorns esmentats, com per als que no en pateixen però que tenen una idea del tot falsa (per manca d’informació) dels trastorns i malalties mentals en general.

Perquè els no-afectats són, per dir-ho així, l’altre costat de la moneda: els que hem patit un trastorn sabem perfectament que l’actitud del proïsme envers aquests trastorns és més aviat negativa. Moltes vegades, som – per a ells – bojos, pertorbats, alienats, guillats o tocats o bé del bolet o bé de l’ala.

Un cop diagnosticat i havent rebut el primer tractament (una barreja de psicoteràpia en grup i psicofàrmacs) els psicoterapeutes em van animar a buscar una feina i vaig trobar-ne una de ben senzilla en una companyia d’autocars; però al primer dia, vaig ser incapaç d’empènyer la porta i entrar-hi. Vaig fer una volta de l’edifici per calmar-me, seguit d’un altre intent de franquejar el llindar del meu lloc de treball. Vaig repetir aquesta operació – una volta tranquil·litzadora, un intent d’obrir la porta – dos cops més abans de rendir-me. I quan, l’endemà, finalment vaig aconseguir començar a treballar, passava els primers dies patint per si algú notés que estigués ‘boig’. (Fins que vaig descobrir que la majoria dels meus companys estaven com un llum de ganxo; això sí, sense ser-ne conscients).

O sigui, cal que els no-afectats per cap trastorn també en sapiguen quelcom, per tal d’evitar que tinguin una visió errònia dels que en pateixen; i també per tal d’ajudar-los, en comptes de tractar-los com uns marginats o uns casos perduts.

‘Relats per entendre’ és, a més a més, un llibre entretingut. Tot i que els contes, segons el cas, van dirigits a nens o adolescents, no dubto que hi ha molts adults que apreciaran la tria d’aquest format que els proporciona una introducció indolora a un tema que potser els inquieta o que fins i tot els fa una mica de por. De vegades no hi ha res com un conte senzill per aclarir dubtes, esbandir prejudicis i esmenar conceptes equivocats.

Benvingut sigui, doncs, aquest recull; i tant de bo que arribi com a més gent millor. Perquè no estem parlant de qualsevol cosa quan parlem d’un llibre divulgatiu sobre els trastorns mentals. Estem parlant, en el fons, d’un intent contundent de posar fi a les temporades que tantes i tantes persones passen o passaran a l’infern. O d’evitar, ras i curt, que n’hi passin cap.

 

Banyoles, abril, 2017

 

 

La llegenda de Sant Jordí i el drac vegà

 

Hi havia una vegada, un poble devastat per les flames, on els seus habitants vivien totalment a terroritzats. Un drac s’havia allotjat a les seves muntanyes, havia trobat una cova molt còmoda, i quan tenia gana, anava al poble, i cremava teulades, bramava, i demanava menjar.

Ja s’havia menjat les ovelles, no quedaven baques, ni porcs i la gent s’havia tornat vegana per no morir de gana! Llavors el Drac va demanar que el poble li oferís els seus habitants, si no ho cremaria tot. Amenaçava de cremar els camps de blat, els pomers i tot allò que el poble feia server per menjar!! Es moririen de gana!! Estaven atemorits.
Llavors el rei va cridar a tots els habitants del poble a palau, es va fer una assemblea per resoldre l’atzucac. Com ho podrien fer?, van sortir moltes propostes, un deia que hi enviessin a la gent malalta que no trigaria a morir, l’altre deia que hi enviessin als impedits que segons ell no servien per res, l’altre deia que hi enviessin la gent més gran. El rei va dir prou a aquell munt de disbarats, i va proposar fer-ho a sorts entre tots els membres majors d’edat, del poble, tothom posaria el seu nom en un paper, i aquest paper seria dipositat en una caixa, un cop per setmana es trauria un paper, i aquella persona seria la que aniria a ser el menjar del Drac.

Tothom va posar el seu nom al paper, incloses la reina i la princesa, i també el rei i tots els cavallers. Com a mà innocent van triar un nen petit, li van dir «agafa un paper de la caixa i li donés al rei» així ho va fer. El rei va obrir el paper, i se li va glaçar la sang, tothom va veure la cara que feia, es va posar pàl·lid, semblava que li donaria un atac de cor. Va pronunciar el nom de… la princesa!!!! La reina es va desmaiar, i tothom va quedar compungit i alleujat al mateix temps. La princesa era l’única filla dels reis. Tothom la va mirar… però ella no tenia cara de por. La gent del poble van pensar, «no sap el que li espera» però no ens enganyem sí que ho sabia.

Feia molt de temps que observava al drac, li feia respecte però hi havia quelcom en els seus ulls que li deia, aventura. I és que nois i noies, la princesa estava cansada del palau. Tot el dia tancada, brodant mantes i cosint. No li agradaven les festes ni els banquets, no li agraden els vestits llargs de princesa. La cosa única que si li agradava, era la biblioteca, allà havia llegit històries meravelloses, de països llunyans i gent estranya, allà somiava en veure món. Però cada vegada que demanava sortir del castell li deien, no. Tu no pots sortir que podries prendre mal. Ara tenia una oportunitat, podria sortir del castell, bé només hi havia un inconvenient, ¿que faria amb el drac?
Va arribar el dia, i el poble va acompanyar a la princesa, el rei i la reina ploraven desconsoladament, la princesa havia intentat calmar-los, explicar-los que tenia una idea, però la tractaven de boja i no l’escoltaven. Però ella no tenia por, tenia una idea! La comitiva la va deixar sola en el prat on deixaven les vaques. Era la primera vegada que la princesa estava sola al prat, va olorar, l’herba però de seguida va sentir la pudor de sofre típica dels dracs.

Allà estava, va arribar volant i es va plantar davant de la princesa, «tu ets el meu dinar» li va dir. I es disposava a clavar-li queixalada quan la princesa li va dir:
-Vols dir que em vols menjar? Mira que jo no tinc gaire carn i encara menys greix. No és gaire bona idea això de menjar-te la gent.

-per què?

-Doncs perquè la gent té poca carn i molts ossos, i a més no n’hi ha gaire si ho compares amb les vaques, de seguida se t’acabaran, i llavors que menjaràs? – la cara del drac era un poema, era evident que no havia pensat que menjaria quan s’acabés la gent- Si em deixes, et presentaré una font inesgotable de menjar. Fem un tracte, jo et faig un menjar boníssim i si no t’agrada, em menges a mi, et sembla bé?- el drac la va mirar estranyat, no entenia res, però no hi perdia gran cosa, així menjaria dues vegades.

La princesa es va posar a cuinar, i que cuinava? Doncs de palau es va endur farina, pastanagues, carabassons i xampinyons. Endevineu que va fer? Li va fer al Drac una pizza vegetariana!!! Poc s’imaginava el drac que allò pogués ser. S’ha de dir que la princesa feia unes pizzes boníssimes i el Drac en va quedar tip i encantat. L’endemà la princesa es va llevar a la cova del drac, i el drac li va dir, «ara t’hauré de menjar a tu», però la princesa li va fer un esmorzar de campió. Cereals amb fruita i suc de taronja, el Drac al·lucinava, ho trobava tot boníssim! Així que la princesa li va dir. «Tu i jo vam fer un tracte si t’agradava el menjar que et feia no em menjaries a mi, oi que t’ha agrada’t?» el drac va fer que si amb el cap «doncs ara has de complir la teva part i no em pots menjar»

Al poble ningú sabia res de tot això, es va decretar el dol, els reis no sortien del castell, la reina no parava de plorar, la seva pobra nena menjada per un drac. Un dia de cop i volta els núvols es van obrir i va aparèixer un raig de llum que il·luminava la terra, a la base del raig de llum un cavaller, sobre un cavall blanc, l’armadura lluent, l’espasa a la mà, i una llança a l’altra. El cap ben alt i una cua rossa sortint del darrere del casc. El rei i la reina el van veure des del balcó, en veu altra va dir «Sóc Sant Jordi, m’han dit que aquí teniu un drac» de cop i volta un bri d’esperança va captivar al poble. «Digueu on para i aniré a matar-lo» el Rei el va fer entrar al castell, li va explicar la cova on havien vist el drac i li va demanar que si us plau anés de pressa que hi havia la seva filla i que no volia pas perdre-la.

El Cavaller va córrer i córrer, bé ell no, el seu cavall que esperonat es donava tota la pressa que podia, i el cavaller preparava la llança, com si estigués a la batalla cridava quan va arribar a la cova. Però, va parar en sec. El que va veure no s’ho esperava, ni s’ho podia imaginar. La princesa i el drac estaven jugant a escacs davant de la cova.

-Hola -digué la princesa -qui ets?

-Soc sant Jordi i vinc a matar al drac- La princesa va mirar al drac
-i perquè l’has de matar? Pobre drac.

-Perquè es menja a les persones…no?

-ah! Doncs ja no cal que el matis, li he ensenyat a cuinar, el drac és vegà, i ara ja no es menjarà ni les ovelles, ni les vaques, ni els porcs i molt menys les persones. Ja no cal que el matis.

-Però…-va dir el cavaller que deixant l’espasa a la funda i la llança al cavall, baixava disposat a xerrar amb aquella princesa estranya, que havia fet que un drac es fes vegetarià.

La princesa va veure al cavaller desconcertat i una mica desanimat.

-No et preocupis cavaller. Per cert m’agradaria venir amb tu a veure el món, ho vull conèixer tot. He llegit que hi ha un mar, i unes muntanyes molt altes, …-el cavaller va entrar a la cova, el drac i ell li van explicar a la princesa tots els mons llunyans amb una cervesa casolana feta allà mateix per la princesa.

Tots tres van programar un viatge, serien com unes vacances, podrien anar a llom del drac així podrien volar i veure més món. Un cop van decidir quin seria el primer lloc van demanar al drac que es quedés a la cova i que fes les maletes i Sant Jordi i la princesa van baixar al poble.

El Rei plorava d’alegria, la reina va córrer a abraçar-la. Un cop a dins del castell es va organitzar una gran festa on tot el poble estava convidat. La princesa els hi va explicar la història, que havia fet que el drac es fes vegà. La gent no s’ho podia creure, que valenta havia estat la princesa que havia captivat al drac amb la seva pizza vegetal.

Quan la festa va haver acabat i la princesa i Sant Jordi es van quedar sols amb els reis, els hi van explicar el seu viatge, al principi el pare no hi va estar d’acord, però la princesa estava tan decidida que va saber que no la faria canviar d’idea. Li va donar uns consells i un mapa del món conegut. Així que l’endemà la princesa, el cavaller amb el seu cavall blanc i el drac, van marxar dient adéu amb la mà i tothom els va acomiadar amb un gran somriure.

 

Mireia Parés Guerrero

Avui comença el Verkami!!

Ja hem començat la campanya de Crowdfunding a Verkami, però alguns us preguntareu ¿que és això?

El Crowdfunding és una manera de participar en un projecte que us pot interessar i obtenint una recompensa a canvi.

Verkami és una plataforma que permet realitzar Crowdfunding.

En el meu cas és molt senzill, pots comprar el llibre abans que surti a la venda. I a més t’obsequio amb un punt de llibre, la possibilitat d’assistir a la presentació inaugural del llibre i l’exemplar signat per l’autora. I no t’ho perdis, et sortirà molt més econòmic que al mercat.

Així que no ho dubtis ni un moment. Clikant aquest enllaç arribaras directe a la pagina de Verkami.

https://www.verkami.com/locale/ca/projects/16585

Participa i fes difusió. Em proposo donar veu als trastorns mentals i no és una tasca fàcil, ajuda’m a fer que aquests trastorns siguin més visibles.

Entendre ens fa més feliços i més lliures!

Parlem de Trastorn Obsessiu Compulsiu

«...La cuina és encara més fascinant que el lavabo, els armaris estan pulcrament ordenats i tot està net com si fos nou, acabat de posar. Els gots són tots iguals, les tasses també, els coberts també. Res no desentona, però el que més li crida l’atenció és la nevera, ordenada alfabèticament amb caixes perquè res es desordeni i les caixes tenen el nom de tot el que hi va dintre.

Una idea fugaç s’instal·la al cap de la noia, és un psicòpata, recorda sèries de psicòpates assassins que són pulcrament ordenats i per això mai els enxampen. La seva imaginació vola massa, i s’obliga a tornar a l’habitació a mirar com dorm. En veure’l reprimeix les noves ganes de fugir, sembla un àngel, no creu que amb aquella cara fos capaç de matar ningú…»

Una noia es lleva en un pis que no és el seu després d’una nit boja, increïble, màgica, que no oblidarà mai. Però el que troba la fa inquietar una mica. La sinceritat serà clau per aquesta història.

El darrer dels relats per entendre els trastorns mentals, és una història d’amor, ens sorprendria quantes persones al nostre voltant han desenvolupat un trastorn obsessiu compulsiu. Com sempre la comprensió del trastorn, ens ajudarà en l’acceptació de les persones que el pateixen.

Per entendre-la millor a la segona part del llibre us parlo més concretament d’aquest trastorn.

«Normalment en algun moment de la malaltia la persona reconeix que té aquestes obsessions i compulsions i que són excessives i irracionals. Però no per reconèixer-les, són capaços de deixar de fer-les. Aquests actes suposen una pèrdua de temps i deteriorament en la persona que les té, interferint en la seva vida social, laboral i personal.»

Que farà aquesta noia? Marxarà corrents? Si ho vols saber, demà comença el Verkami, no ho dubtis ni un moment, sortirà un post on t’explicarà cada pas a realitzar per contribuir en aquest projecte.